Por Socorro Valdez Guerrero
Ciudad de México.- Puede ser el nombre de un restaurante, el de un río, el de una comunidad y en la Ciudad de México, es el término que inventaron legisladores locales de Morena para difundir información sobre esa fuerza política.
En lengua lenca, sin embargo, un dialecto de una región salvadoreña “La Chilanguera”, es todo lo contrario, porque significa “Ciudad de las Tristezas”.
Aunque los diputados citadinos, usan el término para resaltar logros morenistas, para los salvadoreños, es otra situación. También, hay un restaurante, un río y una aldea con ese término, que no existe en su diccionario de Real Academia de la Lengua (RAE).
Esa expresión con la que definen las conferencias dominicales de voceros locales de Morena, en el país salvadoreño, es una pequeña comunidad marcada por la tragedia.
En esa nación, hablar de “La Chilanguera”, es el recuerdo de las omisiones gubernamentales ante una alerta de desastre. Es remembranza de cientos de muertos, entre ellos, muchos niños. Es decir, en El Salvador, “La Chilanguera”, es una aldea en la que sucedieron hechos funestos.
Mientras que a los diputados locales mexicanos se les ocurrió ponerle “La Chilanguera, como, dicen ellos, “un ejercicio inédito y de comunicación circular”. Además, para la promoción política, desmentidos de noticias falsas, anuncios y hasta para responder a las acusaciones de la oposición.
Para los voceros de Morena en el Congreso de la Ciudad de México, “La Chilanguera, es posicionar información desde la sede de ese partido político en la capital del país. Ellos destacan que “La Chilanguera, es voces de la transformación, con una comunicación abierta al pueblo capitalino”.
Por el contrario, para los salvadoreños “La Chilanguera”, es la evocación de inundación, muerte, desaparecidos y la negligencia para atender la señal de un huracán que les trajo destrucción.
Los legisladores morenistas estrenaron el término con el lema: “Aquí no hay atole con el dedo, la información es clara”. La palabra es una promoción al diálogo de ida y vuelta, así como exposición de ideas.

Para los salvadoreños, es evocar una tragedia como se resalta en la crónica publicada hace 17 años en wordpress.com. En ese trabajo periodístico, denominado “Aquella noche en la Ciudad de las Tristezas”, se destaca lo funesto en “La Chilanguera”.
Te preguntarás ¿Por qué? Porque en aquella comunidad, que limita al norte con Honduras y al sur con el Océano Pacífico, se registró en su historia un episodio lamentable, que aún recuerdan con dolor sus pobladores.
Fue un suceso de los noventas, cuando Mitch, una tormenta que alcanzó la categoría tropical, azota y se ensaña con “La Chilanguera” en El Salvador. En esa época, la alarma en dicho poblado advertía que el fenómeno natural, entraba por Estados Unidos y se dirigía a El Salvador, con riesgo de desbordar el río también conocido como “La Chilanguera”. Nadie hizo caso y Mitch, sorprendió dormidos a sus pobladores y arrasó con viviendas en octubre de 1998.
La desgarradora crónica de ese hecho, revela lo catastrófico que fue el huracán en “La Chilanguera”. Más de 200 ataúdes desfilaron en manos del ejército salvadoreño y de muchos, todavía hoy se desconoce dónde quedaron sus cuerpos.
La crónica de “Aquella Ciudad de las Tristezas”, destaca encabezados de periódicos de la región con el cabezal:
“De La Chilanguera simplemente, no queda nada. Desapareció de un plumazo por ignorar casi por completo, la amenaza que suponía el Mitch”.
También en ese artículo muy bien narrado, se afirma que a “La Chilanguera”, la marcan dos historias, “la de los sobrevivientes y la de sus muertos; los que en sus tumbas son finados por muerte natural, y los otros, que fue por Mitch”…
Es así que los morenistas acuñan término desconocido para la RAE, que solo acepta la palabra chilango, para los que viven o se asientan en la capital del país. Además, es de uso, incluso despectivo, para muchos habitantes del interior del país.
Lo real es que “La Chilanguera”, también suena peyorativo, y además, mientas para los legisladores capitalinos de Morena, significa logros en la Ciudad de México, para los del Salvador, la “Ciudad de las Tristeza”.