El mejor y más grande

Por Angélica Rangel

Alfredo Di Stéfano, argentino de nacimiento, pero madridista forjado gracias a la experiencia. Atacaba, defendía, todo lo hacía bien.  Fue un líder dentro y fuera del campo. Con él, la entidad blanca del Real Madrid alcanzó su época dorada.

Di Stéfano fue reconocido con dos Balones de Oro (1957 y 1959) como representante de un equipo de ensueño. Además, es el único jugador del mundo que posee un Súper Balón de Oro. En 1989 recibió este trofeo, que hoy se puede contemplar en el Museo del Real Madrid.

A los 19 años de edad debutó en la máxima categoría del futbol argentino con el River Plate y con 21 años se proclamó campeón y máximo goleador del torneo. Una huelga general dentro del futbol argentino lo hizo emigrar a Colombia, donde triunfó con la camiseta de los Millonarios. Al ver su forma de juego, dos de los más importantes clubes del continente europeo (Real Madrid y Barcelona) entraron a la contienda por Di Stéfano. Finalmente, los blancos se hicieron con la joya más preciada de la época.

Ganar fue la única palabra existente dentro del diccionario hispano-argentino. Toda su trayectoria en el Madrid estuvo repleta de éxitos y goles. En total, 308 tantos oficiales que le convirtieron en un símbolo del madridismo.  Además, ganó en cinco ocasiones el Trofeo Pichichi. Memorables fueron sus actuaciones en las finales de la Copa de Europa, anotando al menos un tanto dentro de ellas.

En 1982 cumplió su primera etapa en el Real Madrid, dos temporadas en las que remodeló el equipo y alcanzó cinco subcampeonatos. En noviembre de 1990, volvió a escena para sustituir a Toshack. Permaneció en el cargo cinco meses, tiempo suficiente para lograr una Supercopa ante el Barcelona. Así dejó su sello el que fuera presidente de honor de la entidad hasta su fallecimiento, el 7 de julio de 2014.

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Las joyas que el fútbol nos regala, y casi todos los deportes, son dignas de recordarse y volver a mencionarse las veces que sean necesarias. Las estrellas del deporte siempre dejan una huella y Alfredo Di Stéfano es la muestra clara de ello.

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