Por Rosa Lealde

Hace algunos días el presidente Iván Duque impulsó una reforma fiscal diseñada por el ministro de hacienda Fernando Carrasquilla, con la que el gobierno pretendía recaudar 6 mil 700 millones de dólares para pagar deudas externas del país, reforma que a su vez subiría el IVA hasta un 19% a los productos básicos, servicios públicos y funerarios, cosa que en plena pandemia sería perjudicial para los colombianos.

Por lo anterior el 28 de abril miles de personas salieron a protestar, encontrando como respuesta represiones violentas de un gobierno que no acepta las críticas.

Hasta el día 4 de mayo, la ONG Temblores, tenía cifras de 31 víctimas de violencia homicida, 216 víctimas de violencia física, 10 víctimas de violencia sexual, 21 víctimas de agresión en los ojos, 77 casos de disparos de arma de fuego, 814 detenciones arbitrarias y 239 intervenciones violentas, contabilizando en total más de 1400 casos de violencia ejercida por parte de la policía y fuerza pública.

El día 2 de mayo el presidente Duque retiró la reforma, mientras que Carrasquilla renunció al puesto, sin embargo eso no ha detenido las movilizaciones, pues esta solo fue detonante, el pueblo Colombiano quiere justicia: Desde judiciar a los policías homicidas o que abusan de su poder, hasta los infiltrados de las marchas y que las reformas dejen de ser benéficas para los más privilegiados

Las marchas continuan, las agresiones contra los manifestantes también, pese a que organizaciones como la ONU han pedido “se respeten los derechos de los manifestantes”.

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