Por Socorro Valdez

¿Ricos los vulnerables?, ¡No!, los pobres, sí, los pobres están en riesgo, en peligro letal, en contagio permanente. Esos pobres transmiten el virus, ese virus que da la pobreza. La del alma. Del espíritu. Esos que no saben más que de riqueza material, esa que les llena el bolsillo desde el poder y les mata el alma. Esa que transmite odio, miedo, división. Esa que quiere mantenerte en una brecha, de ricos malos, de pobres buenos.

Esa pobreza de aquellos que olvidan lo que se da con sólo abrir el corazón. Con el acercamiento, aunque sea obligado. Esa que te califica de ¡Pobre! y exhibe al que triunfa, al que logra un patrimonio limpio. Riesgos para ellos, esos que un virus los mata lentamente y contagia a otros con su frustración. Pobres esos que van y contaminan tu alma.

Ricos y protegidos, aquellos, tú, esos a los que quieren ver siempre pobres, a los que les llaman los humildes, sin ver su riqueza. Aquellos son los pobres. Los que ni siquiera ven que tu obligado encierro, te empujó a la riqueza. A esa que habían, que habíamos perdido por un ritmo de vida acelerado. Por un estrés cotidiano. Aquella que hace volver la convivencia, el acercamiento fraterno, el amor filial.

Aquella que no se contamina por un virus ni odios o fanatismos de otros. Esa que se protege con la fraternidad, con el amor y la convivencia diaria de los tuyos. Con esa cercanía que contagia y exacerba el amor que un ritmo diario no dejaba aflorar, y que gracias a aquellos pobres, sí a esos pobres, hoy brotó. Brota en cada mesa.

En cada momento, cuando ves la grandeza de volver a reunir a la familia. Estar cerca de tus hijos, de tu..¡Familia! De un hogar, hoy cálido, antes sombrío, vacío y lúgubre. Pobres aquellos que no saben de eso. Pobres, esos que encerrados en su mansión, les recuerda y muestra que con ella, no se consigue una ¡familia! Esa unión que se saborea en cada momento. Que disfrutas cuando todos juntos, comparten lo que para otros es pobreza.

Pobres y vulnerables, ellos que no perciben ni saben disfrutar ese manjar que son los hijos, la familia. Hoy el virus reveló que ellos, son los pobres, aunque no los humildes. Y tú el rico. Ellos, están en peligro. Son los contagiados, ¡No te acerques! Para ellos no existe cura, tú, tienes la vacuna..¡La familia!


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