Por Zuleyka Franco

El día 8 de Marzo, fue institucionalizado por decisión de las Naciones Unidas en 1975, como el Día Internacional de las Mujeres, reconociendo de manera implícita que las mujeres, la mitad de la población del planeta, vive y habita en él en clara desventaja con los hombres, admitiendo la necesidad de diseñar políticas públicas que corrijan esta situación de desigualdad y clara discriminación.

En el Día Internacional de la Mujer y en medio de la situación que el mundo está viviendo, ha incrementado hasta en un 80% la violencia en contra de la mujer, a pesar de las campañas de prevención, de la lucha en contra de la violencia de género y de todos los programas implementados relacionados a este tema, no ha ayudado a que el problema disminuya, al contrario, ha aumentado considerablemente.

De acuerdo al reciente informe del Secretario General de las Naciones Unidas. Las mujeres son jefas de Estado o de gobierno en 22 países, y únicamente el 24.9 por ciento de los parlamentarios nacionales son mujeres.  A este ritmo y basándonos en éstos datos, la igualdad de género entre jefas y jefes de gobierno tardaría otros 130 años.  En este sentido nos damos cuenta que las mujeres siguen sin tener suficiente representación en la vida pública y la toma de decisiones, tal y como lo reflejan estos porcentajes.

Además, en estos tiempos tan difíciles para todo el mundo y de acuerdo a ONU Mujeres, éstas se encuentran al frente de la batalla contra el Covid-19, como trabajadoras del sector de la salud y en primera línea, y como científicas, médicas y cuidadoras, aunque a pesar de ello por ser mujeres, ganan un 11 por ciento menos globalmente en comparación con sus homólogos masculinos, y sólo el 3,5 por ciento de estos equipos de trabajo tienen paridad de género, por supuesto que México no está dentro de ellos.  Es claro que las mujeres seguimos compitiendo por los mismos lugares de trabajo entre hombres y mujeres sin embargo, la remuneración económica sigue sin estar a la par.

El 8 de marzo es una fecha destacada en el calendario internacional para recordar que la desigualdad de género, aún es una realidad en todo el mundo y que si bien, han sido muchos los logros alcanzados,  quedan muchas injusticias por superar.  La resiliencia que las mujeres hemos demostrado durante años y años es grande; sin embargo, es preciso decir que no por una condición natural de fuerza, valentía o resistencia, tenemos que aguantar temas muy marcados en la sociedad como callarnos ante una violación, agachar la cabeza ante un acoso o soportar el dolor por violencia física. Sin duda es algo por lo que debemos luchar no una, sino todas las mujeres.  En la actualidad y con las políticas de equidad de género que se han generado, comenzamos a ver a más mujeres en curules, en altas direcciones de empresas, en espacios públicos, espacios de comunicación, liderando también diferentes movimientos etc. 

Este 08 de marzo marco del Día de la Mujer,  es un buen momento para la reflexión sobre los logros alcanzados en los últimos años en materia de igualdad y especialmente, para planificar los retos pendientes que tenemos de erradicar todas las formas de discriminación en contra de las mujeres y niñas que persisten hoy en la sociedad.

En los últimos años, la participación de la mujer, así como el tema del feminismo, ha venido a revolucionar nuestra época. En vísperas de un nuevo proceso electoral, estamos a la expectativa de que esos derechos, por los que hemos luchado incansablemente, empiecen a dar frutos; no obstante, es una etapa difícil, no sólo para las mujeres, sino para todo el mundo. ¿De qué manera afectan los movimientos feministas que se han venido dando recientemente? porque muchas podemos estar a favor de una igualdad de género y a la manifestación ante las autoridades por defender nuestros derechos, pero muchas reprueban la manera en cómo se ha dado esa lucha, hablando de pintas, de bandalizar espacios públicos o comercios, pero si nos ponemos en el lugar de la madre que perdió una hija, de la hija que perdió una hermana, de la hija a la que mataron a su madre o a la chica que perdió a su mejor amiga, por supuesto que el enojo colectivo se apoderará de la situación y más aún cuando la empatía de nuestros dirigentes se encuentra ausente.

Las madres solteras por ejemplo (que por cierto es un porcentaje muy alto el que tenemos en México), son estigmatizadas y etiquetadas por una sociedad machista de una manera, que para muchas mujeres no queda otro remedio ante la necesidad de trabajar, aceptar ciertas condiciones  que no son de ninguna manera favorables, como empleos mal remunerados, condicionamientos que llegan al acoso laboral y hasta sexual en sus lugares de trabajo. En fin, condiciones que por la falta de equidad de género muchas mujeres no saben cómo enfrentar y terminan cediendo ante circunstancias negativas en su entorno laboral.

Cuando las mujeres de todos los continentes, separadas por fronteras nacionales, diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas se unen para celebrar su día, estamos ante una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo, además del recordatorio de que ha habido mujeres artífices de la historia, que lucharon en pie de igualdad por una mayor participación de las mujeres.

Si podemos unirnos de tal manera para celebrar en un solo día todo lo que la mujer significa y representa, imagínense lo que podemos hacer si nos uniéramos para trabajar de la mano a través de la empatía y la sororidad con nuestro género.

Las mujeres del mundo desean y merecen un futuro igualitario sin estigma, estereotipos ni violencia; un futuro que sea sostenible, pacífico, con igualdad de derechos y oportunidades para todas las personas y que las culturas machistas y los micro machismos, dejen de sabotear los esfuerzos y logros que hasta ahora hemos tenido las mujeres. Somos mujeres y no importa si una usa tacones y la otra usa huaraches, no importa si una estudió en una escuela privada y otra es autodidacta; que no importa si una es profesionista y otra madre de familia… Es momento de vernos por igual, de saber que todas tenemos las mismas oportunidades.

Por eso en el Día Internacional de la Mujer, al igual que muchas que nos sentimos comprometidas con nuestro género, hablo por todas a las que han sido fuertes y han sacado  adelante a una familia por mérito propio, hablo por  todas las que han tenido que dejar una relación de pareja para sobresalir en un espacio laboral, hablo por todas las que están al frente desde casa y son pilares de familia o madres solteras que son el sustento de su hogar, hablo por todas aquéllas que han tenido agallas para no callar un acoso, una violación, hablo por la valentía de las que denunciaron, de las que no se dejaron intimidar, de las que han alzado la voz para gritar #NiUnaMás, de todas las que siguen en la lucha y de todas las que ya no están, porque esa lucha no sea en vano, porque su sufrimiento no sea olvidado y porque llegue el día en que vivamos sin etiquetas, sin estigmas y sin violencia, con equidad e igualdad.

A todas mis hermanas del mundo ¡Feliz Día de la Mujer!

Comentarios

Comentarios