Primero Editores / Ingrid Ahumada M.

Toluca, México.- Endurecimiento de la normativa ambiental es la solución efectiva al problema de agua que vive el Valle de Toluca, sobre todo debido a la contaminación de la Cuenca del Río Lerma y el déficit de infiltración del agua, señaló Antonio Díaz, ingeniero industrial con experiencia en políticas del agua.

El especialista precisó, durante la Décima Reunión del Colectivo Rescate de la Cuenca del Río Lerma, que actualmente el manejo y recuperación de agua en dicho río atraviesa por una fuerte crisis, cuestión que -dijo- debe preocupar a todos y a su vez se deben ocupar en la solución.

Explicó que pese a que en la entidad llueve -aproximadamente- un tinaco de mil litros por cada metro cuadrado, esta agua no se aprovecha, pues no hay recargas al subsuelo debido a que se permite que escurra por las avenidas y no se le da otro uso. En este sentido, dijo que actualmente los niveles freáticos están a 60 metros, mientras que anteriormente, en los setentas, al escarbar en la tierra al menos dos metros encontraban agua, ejemplo que -indicó- es resultado del agua que se extrae y no se recarga.

Al señalar que la Cuenca del Río Lerma es la más larga del país y que también se ve afectada por las descargas de aguas residuales, indicó que de acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) el agua está contaminada desde el nacimiento de la Cuenca e incluso, pese a que existen zonas en donde el agua está considerada como altamente contaminante y no puede usarse para consumo humano, se usa para riego.

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Señaló que el río tiene 54 influyentes o brazos en 33 municipios y todos -reiteró- están contaminados, por ello, explicó que el agua no puede sanearse, pues las descargas de aguas residuales no se lo permiten, pues por las zonas por las que atraviesa hay al rededor de 254 industrias, 140 de servicios y 3 agropecuarias.

Ante lo anterior, insistió que la solución al problema radica en el uso de plantas de tratamiento, mismas que la Comisión de Agua del Estado de México (CAEM) encarga a los municipios su operación, sin embargo, no realizan los trabajos -dijo- por desconocimiento, pues precisó que a lo largo del río existen más de 40 plantas de tratamiento y -añadió- al menos el 90 por ciento de los sistemas de tratamiento no funcionan.

Finalmente, insistió en que para solucionar la situación del río, las autoridades deben hacer valer que “quien contamina paga”, además de ampliar los sistemas de alcantarillado, impulsar cambios institucionales para garantizar la calidad del agua, así como endurecer las Normas ambientales con el fin de recuperar la situación del río que atraviesa varios municipios mexiquenses.

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